El libro reconstruye el caso de Oleg Gordievski, coronel del KGB que en el verano de 1985 huyó a Occidente con la ayuda del MI6, servicio para el que llevaba años trabajando como agente doble. Tanto su captación como su fuga —narrada con un detalle casi documental— figuran entre los mayores éxitos de la inteligencia británica del siglo XX, y sirvieron en parte para resarcir el golpe que unos años antes había supuesto la traición de Kim Philby. Macintyre sitúa este caso individual en el marco más amplio de cómo los Estados, a través de sus servicios de inteligencia, buscan inclinar a su favor el equilibrio de poder mediante la captación de secretos, la construcción de influencia y la conversión de agentes en dobles, triples o lo que la situación exija.
La información aportada por Gordievski no solo permitió identificar a agentes soviéticos infiltrados en Occidente, sino comprender el funcionamiento interno y la psicología del KGB, algo decisivo en uno de los momentos más tensos de la Guerra Fría: las maniobras de la OTAN de 1983 (el episodio Able Archer), que estuvieron cerca de precipitar una respuesta preventiva soviética. El libro conecta también su trabajo con la puesta en marcha de la Glasnost y la Perestroika de Gorbachov y con la mejora del clima en las cumbres con Thatcher y Reagan, mostrando cómo el trabajo de un solo agente terminó influyendo, de forma velada, en el curso de la historia.
En cuanto al registro, el relato se acerca más al periodismo de investigación que a la novela de espías al uso: descripción fría, casi clínica, de personas y mecanismos, con escaso margen para el dramatismo. Frente a autores como Frederick Forsyth, más eficaces en el terreno de la intriga y el ritmo narrativo, Macintyre renuncia a ese «tirón aventurero» y ofrece a cambio un tratado casi enciclopédico sobre el funcionamiento real del espionaje, reforzado por el hecho de que buena parte de los protagonistas son figuras políticas de primer nivel perfectamente identificables. El resultado es desigual en el ritmo —hay tramos notablemente extensos que pueden hacerse pesados— frente a otros pasajes, como el de la captación por parte de los servicios británicos, que alcanzan una tensión y verosimilitud comparables a las de una buena novela sin dejar de ser un relato documentado.
Más allá de lo que suele destacarse de esta obra, su verdadero valor diferencial está en el acceso directo de Macintyre a Gordievski, todavía vivo durante la redacción y colaborador activo del proyecto. A diferencia de otras obras del género construidas sobre archivos desclasificados o fuentes de segunda mano, ese testimonio contrastado por su propio protagonista es lo que explica la sensación de verosimilitud que suele atribuírsele al libro, y reduce —aunque no elimina del todo— el riesgo de que el relato derive en propaganda retrospectiva, a favor o en contra de los servicios implicados. Leído además en clave actual, funciona como un buen caso de estudio sobre operaciones de influencia y guerra psicológica entre bloques, una dinámica que ha recuperado plena actualidad en el contexto geopolítico presente.
En conjunto, se trata de un libro muy bien documentado, con tramos de ritmo desigual pero que alcanza momentos sobresalientes, especialmente en los episodios de captación y fuga. No busca el tirón de la novela de intriga clásica, sino la solidez del relato periodístico riguroso, con la ventaja añadida de apoyarse en buena parte en el testimonio directo de su protagonista. Recomendable tanto para quien se interese por la historia de la Guerra Fría como para quien busque entender, desde dentro, la mecánica real del espionaje.
Editorial Editorial Crítica
Edición 1ª ed. (11/01/2023)
Páginas 384
ISBN 9788491994787
ISBN-10 8491994785



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