LA GUERRA DE MUSSOLINI: LA ITALIA FASCISTA DESDE EL TRIUNFO HASTA LA CATÁSTROFE. 1935–1943. John Gooch
La inmensa mayoría de los libros sobre la segunda guerra mundial abordan el conflicto desde la perspectiva anglosajona, pocos lo hacen desde el punto de vista soviético y muy pocos desde la óptica de los vencidos. El historiador británico experto en cuestiones militares italianas John Gooch, nos trae este libro que reclama por su contenido un espacio en las bibliotecas de los aficionados en historia militar del siglo XX. Es de los pocos libros que trata el conflicto desde la visión de los italianos o concretamente de la de Mussolini.
La obra comienza en 1935, con las ambiciones imperiales de una Italia que llega tarde al reparto colonial pero que aspira a recuperar el prestigio internacional. Desde Eritrea se lanza a la conquista del único reino independiente de África (Abisinia) en una guerra desigual que ganan con relativa facilidad. Guerra donde se usan armas no convencionales como el gas mostaza, e incluso Mussolini propone emplear armas bacteriológicas a lo que general Badoglio se opone. Le sigue la intervención italiana en la guerra civil española con del CTV (Cuerpo de Tropa Voluntario), que participa en la toma de Málaga, la batalla de Guadalajara y en la victoria sobre Santander.
Estas victorias dejaron la impresión errónea de que el ejercito italiano estaba preparado para las exigencias de una guerra moderna. Pero un cosa es enfrentarse a un enemigo concreto en un frente localizado, y otra muy distinta es participar en un conflicto mundial contra países industrializados y bien preparados. ¿Estaba Italia preparada para la guerra en 1940?. Mussolini conocía perfectamente que no lo estaba. Sus generales consideraban que tanto los tres ejércitos como la industria militar no lo estarían hasta como mínimo en 1943. La adopción por parte del ejercito de técnicas modernas basadas en la movilidad con medios acorazados y apoyo aéreo estaban en pañales. Tampoco la producción industrial italiana, sobre todo de equipamiento militar moderno, estaba a la altura de la de sus enemigos. Pero el oportunismo producto de la «guerra relámpago» alemana convenció a un ambicioso Mussolini de declarar la guerra a Francia en 1940, cuatro días antes de que los alemanes ocupasen París. Italia esta vez no se incorporaría tarde a la contienda, ni sería tratada como una potencia de segunda a la hora de sentarse en la mesa de negociación como sucedió en la primera guerra mundial. Esta vez no habría «paz mutilada».
Con la participación en la segunda guerra mundial se pone en marcha el plan de Mussolini para convertir el mediterráneo en un nuevo «Mare Nostrum». Pronto su sueño se ve truncado ante la cruda realidad. Sus ejércitos fracasan en el norte de África como en Grecia. Mal armado, si equipamiento moderno, con una moral dudosa y sobre todo mal dirigidos las derrotas se acumulan. Mussolini había pensado en un guerra corta, pero con el ataque alemán a la Unión Soviética y la entrada de EEUU en la guerra comienza un largo conflicto de desgaste para el cual Italia no estaba preparada. En estas circunstancias pronto se ven obligados a pedir ayuda a Alemania, primero en forma de materias primas y equipamiento, y después directamente con efectivos militares. Esta dependencia de los alemanes aumentará paulatinamente, desde el envío de Rommel al norte de África hasta el rescate de Mussolini de Hotel Campo Imperatore y la instauración del estado títere de la republica de Saló.
La guerra de Mussolini arrastró a su país a un conflicto mundial que todavía duró dos años más tras su caída y que costó a los italianos cientos de miles de vidas. Los sueños de emperador se pagan caro. En noviembre de 1939, Mussolini le había dicho a su amante «llegaré a los ochenta años… si antes no me pegan un tiro». Por lo menos en esto no se equivocó.
Editorial LA ESFERA DE LOS LIBROS, S.L.
Edición 1ª ed. (19/05/2021)
Páginas 700
ISBN 9788413841076




Deja un comentario